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La importancia de la oposición

posted May 27, 2011, 2:29 PM by Elección México   [ updated May 27, 2011, 2:36 PM ]

La reforma política del Distrito Federal suele ser planteada como la solución a un problema de derechos. Se suele argumentar que los habitantes del Distrito Federal somos ciudadanas y ciudadanos de segunda porque no tenemos los mismos derechos que los habitantes de otros estados quienes tienen autoridades municipales, con cabildos, en vez de delegaciones.

También se suele decir, y esto sobre todo lo argumenta el propio GDF, que nuestro gobierno no tiene plena autonomía frente a la Federación porque no tiene una constitución local que le dé las mismas atribuciones que a los gobiernos estatales.

Sin embargo creo que hay otras razones que menos tienen que ver con la idea de los derechos en sí y más con las consecuencias del ejercicio de esos derechos, que se suelen atender poco.

Es decir, en vez de pensar la democracia como una demanda ética sobre nuestras sociedades, a veces vale la pena pensarla como una solución a problemas prácticos.

El Distrito Federal lo viven alrededor de 18 millones de personas cotidianamente. Estas personas tienen intereses, preocupaciones, anhelos, y problemas propios. Algunos son compartidos, pero incluso la perspectiva y posibilidades de cada uno son diversas.

Algunos nos fijamos más en un bache que en otro, lo vemos salir cada época de lluvia en el mismo lugar en nuestra calle, y otros nos fijamos más en el alumbrado que se funde de manera recurrente.

Algunas se fijan más en las condiciones del pesero en el que se mueven, y otras se fijan más en los horarios de tráfico sobre la calle y los obstáculos que aparecen y desaparecen con cierta frecuencia.

La atención de cada uno es limitada y la solemos limitar a lo que tenemos más cercano, o nos parece más importante. Nadie puede creer honestamente que puede saber, distinguir, entender, agregar, darle importancia y decidir de manera informada sobre cada interés o problema que existe en la ciudad.

Para los gobiernos no es muy distinto. Todos priorizan unos problemas y soluciones sobre otros.

Ningún gobierno puede aspirar a saber todo, y menos actuar o resolver todo. Cómo determinan y por qué razones los gobiernos en nuestro país, en la mayoría de los casos, suele ser un misterio. Pero en el DF, el misterio suele ser más profundo.

Pensemos en el gobierno de la delegación Iztapalapa, tiene alrededor de 2 millones de habitantes. Es gobernado por una persona, que se elige cada tres años sin que la oposición política cuente con un espacio para debatir y cuestionar las decisiones de gobierno. Su presupuesto, para un gobierno local, es uno de los más grandes del país.

En contraste, pensemos en el gobierno del estado de Sonora. Tiene alrededor de 2.5 millones de habitantes. Está dividido en setenta y dos municipios. Es decir, alrededor de 34 mil habitantes en cada municipio. En ellos se elige a un alcalde acompañado de un cabildo de hasta 23 integrantes. En esos cabildos, a su vez, están representadas distintas fuerzas políticas. El alcalde suele tener mayoría, pero la oposición tiene la oportunidad de al menos cuestionar en público cada una de sus decisiones o plantear problemas que no han sido considerados.

¿Cómo le hace un gobierno delegacional para conocer, escoger y resolver los problemas que quiere atender? ¿Cómo le hace un gobierno municipal? En ninguno de los dos casos lo sabemos de cierto.

Lo que sí sabemos es que en los municipios al menos existe la posibilidad de que en una reunión de cabildo se plantee información, problemas, soluciones, y respuestas distintas a las que quien gobierna ya cree que tiene, o que es la mejor.

En los municipios, los cabildos con oposición, al serlo, agregan información a gobiernos, que no saben qué no tienen.

Es decir la función de la oposición al criticar, cuestionar, exigir y obstaculizar es obligar al gobierno a hacerse de más y mejor información, a que dé más y mejores argumentos para tomar decisiones.

Pensado así, el problema de la inexistencia de municipios en el Distrito Federal no es un problema sólo de derechos, sino un problema de administración cotidiana.

En las delegaciones del Distrito Federal, al no tener cabildos, nos estamos perdiendo de una de la principales virtudes de la oposición en los gobiernos democráticos: mejorar la información para gobernar.

Por Andrés Lajous, El Universal, 27 de Mayo del 2011

@andreslajous

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