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Encara PRD relevo en crisis

posted Mar 13, 2011, 10:30 AM by Elección México   [ updated Mar 13, 2011, 11:11 AM ]

A seis días de la elección, las posiciones sobre quién debe dirigir al PRD continúan divididas: 'Los Chuchos' o el grupo de AMLO

Como cada tres años, el PRD encara un nuevo cambio de dirigencia nacional bajo el riesgo de fractura. Pero este año, la tensión entre corrientes, acumulada durante la dirigencia de Jesús Ortega, se mezcla con el conflicto generado por la posible alianza con el PAN en el Estado de México y pone en entredicho la unidad partidista en el año previo a la elección presidencial.

La convocatoria a la sesión del Consejo Nacional del próximo sábado, aprobada el 17 de diciembre pasado, prevé que el PRD elegirá presidencia, secretaría general, la comisión política nacional, el secretariado nacional, la mesa directiva y los integrantes de órganos autónomos, casi 50 cargos de dirección.

A seis días de la elección, las posiciones sobre quién debe dirigir al PRD se mantienen divididas en dos grandes bloques: los que buscan la permanencia del grupo de "Los Chuchos" y los que pugnan por entregar el control del partido al grupo de Andrés Manuel López Obrador.

Aunque se pensó que una elección con el voto de los consejeros nacionales eliminaría los riesgos de una fractura, en los hechos la división sigue latente. Con un método diferente, que buscaba evitar choques como los de 1999 y 2008 (cuando la elección abierta a todos los militantes derivó en acusaciones de fraude y conflicto interno), el perredismo revive añejas tensiones.

El listado de consejeros convocados para la Comisión Nacional Electoral del próximo sábado incluye 343 participantes; la convocatoria refiere que se necesita mayoría calificada, dos terceras partes de los votos, para ganar la presidencia y la secretaría general, es decir 228 votos.

En caso de no alcanzar la mayoría calificada la fórmula que obtenga el mayor número de votos gana la presidencia y la segunda obtiene la secretaría general.

Luego de que el ex gobernador de Michoacán Lázaro Cárdenas Batel declinara participar en el proceso, las corrientes se aprestaron a construir un acuerdo para repartir los cargos del Comité Ejecutivo Nacional, pero al cierre de esta edición aún no se concretaba dicho acuerdo. De hecho, algunos consejeros nacionales mencionaban aún la posibilidad de que se posponga la celebración del Consejo.

Otro factor que agrava las disputas es la ausencia de una mayoría. Según cálculos de las corrientes, Nueva Izquierda, de Jesús Ortega, cuenta con aproximadamente 100 votos, sus posibles aliados para esta elección, Alternativa Democrática Nacional, Foro Nuevo Sol e Izquierda Renovadora en Movimiento, rondan los 30 votos cada uno, por lo que en conjunto sumarían 190 votos.

En el otro grupo la corriente con más consejeros es Izquierda Democrática Nacional, encabezada por Dolores Padierna, que, también según cálculos internos, tendría entre 85 y 90 votos, y sus aliados, las corrientes del llamado G8, sumarían entre 45 y 50 votos. En total, las corrientes antagónicas a la actual dirigencia tendrían 140 consejeros.

Hasta el momento se han manejado los nombres de Jesús Zambrano, Dolores Padierna, Martha Dalia Gastélum, Armando Ríos Piter, Hortensia Aragón, Héctor Bautista, Javier González Garza y Alfonso Sánchez Anaya como posibles candidatos a la dirigencia. Pero, según la convocatoria, será hasta el día del Consejo cuando los candidatos se registren.

Destacan en esa lista los aspirantes de las corrientes mayoritarias: Jesús Zambrano, de Nueva Izquierda, y Dolores Padierna, que este domingo (13 de marzo) realizará un congreso nacional para resolver la fórmula con la que buscará la dirigencia.

Zambrano-Padierna, ¿nueva dirigencia?

El diputado Jesús Zambrano plantea que, al establecerse en la convocatoria la meta de una mayoría calificada, están obligados a buscar acuerdos.

"Estos dos bloques que hoy parecen confrontados, sin posibilidades de acuerdo, deben lograr entender que nos necesitamos mutuamente", señala.

Sin embargo, rechaza el condicionamiento para que Nueva Izquierda entregue la dirigencia nacional.

"Nosotros no admitimos vetos contra nadie de Nueva Izquierda ni del bloque mayoritario, y tampoco vetamos a nadie. Que nos asumamos en nuestra diversidad, en nuestra pluralidad y que construyamos las reglas que nos permitan la convivencia sin que nuestro matrimonio sea un infierno.

"Reitero, primero, que no me ando autoproponiendo ni autopromoviendo; segundo, todo mi capital político está dispuesto a construir el acuerdo que le permita al partido jugar el mejor papel en el 2011 y 2012", ofrece.

Dolores Padierna coincide en la necesidad de privilegiar la unidad del partido.

"Sabemos que nadie tiene dos terceras partes, por lo tanto está en la obligación de todos llegar a un gran acuerdo, si no de unanimidad, por lo menos de un 90 por ciento", refiere.

Aun así, la ex diputada arremete contra Los Chuchos y celebra que concluya al fin "la crisis del partido" que significó la dirigencia de Ortega.

"Hay toda una ruta para renovar al partido en todos los estados y todos los municipios a más tardar en diciembre de ese año", adelanta.

Padierna confirma que su grupo no renunciará al PRD, incluso si López Obrador anuncia su salida del partido.

El punto clave el día de la elección, según Padierna, será Marcelo Ebrard.

"Hasta ahorita Marcelo Ebrard ha votado todo con 'Los Chuchos', él se ha inclinado a favor de Nueva Izquierda, él ha votado todo con Nueva Izquierda, lo chiquito, lo mediano, lo trascendente. Si él ratifica a 'Los Chuchos' en la presidencia, entonces se sabe para dónde va Marcelo Ebrard. Y seguramente esto tendría un costo partidario para él muy alto.

"Marcelo tendría que hacer varios compromisos de carácter de línea política: no a las alianzas con el PAN, las decisiones se toman en los órganos, la dirigencia es de unificación y habrá respeto a las candidaturas, entre ellas la presidencial", condiciona.

Hasta el cierre de esta edición Martha Dalia Gastélum confirma que va como candidata de la corriente ligada a Ebrard, Izquierda Renovadora en Movimiento, aunque se pronuncia por la búsqueda de un acuerdo.

"Nosotros estamos trabajando para llegar el día 19 en un amplio acuerdo con las demás expresiones del partido. Nosotros tenemos que apegarnos a las decisiones de nuestras instancias de dirección y vamos a respetar a la nueva dirección que salga electa", declara.

En medio del ambiente de tensiones, Javier González Garza, quien fuera coordinador de los diputados del PRD en la anterior legislatura, precisa que no es aspirante y propone que se posponga la renovación de la dirigencia hasta después de la consulta en el Estado de México.

"Que se resuelva que sí va a haber alianza con el PAN, quién va a ser el candidato de la izquierda en esa posible alianza. Mientras esas cosas no se arreglen, no se escuchan unos a otros, no creo que pueda haber una solución de unidad", conmina.

Alianzas, la discordia

En medio de este proceso, las alianzas, especialmente la del Estado de México, se han convertido en la manzana de la discordia.

Zambrano adelanta que, de llegar a la dirigencia, deberá cumplir con la consulta en el Estado de México y no dará la espalda a las alianzas iniciadas por su jefe de corriente, Jesús Ortega.

"No es verdad que las alianzas sean un asunto de principios, es un asunto táctico, que tiene que ver con el momento, que tiene que ver con la correlación de fuerzas, con la coyuntura, con las circunstancias", afirma.

Padierna se pronuncia en contra de las alianzas con el PAN, acusa una derechización del partido en manos de "Los Chuchos" y pone como ejemplo las recientes elecciones en Baja California Sur.

"Teníamos todo: la gubernatura, los municipios, el Congreso, 66 por ciento de las preferencias electorales, y el PAN no existe. Desfondan al PRD, le sacan a sus mejores candidatos, se los pasan al PAN, secan al partido, todo el dinero del PRD se le dio al PAN y el PAN estuvo arropado por el PRD, por el PAN, por el gobierno federal, por el gobierno estatal, por los gobiernos municipales. Ésa es la línea que le ha hecho mucho daño al partido y que le impide tener éxito electoral", acusa.

A pesar de estas diferencias, un acuerdo entre las corrientes mayoritarias del PRD podría arrojar como fruto un CEN perredista con Zambrano como presidente y Padierna como secretaria general.

Crisis acumuladas

Desde hace tres años, el perredismo se mueve en los linderos de un barranco, el 16 de marzo de 2008, dos planillas disputaron la dirigencia nacional del PRD, la que postulaba a Jesús Ortega y Horacio Duarte y la de Alejandro Encinas acompañado de Hortensia Aragón.


El día de la jornada electoral hubo acusaciones de quema de casillas, robo de urnas, acarreo de votantes y errores en el envío de la paquetería. Arturo Núñez Jiménez, árbitro de esa elección, quedó en medio de las dos corrientes mayoritarias sin poder conciliar las diferencias. Ortega y Encinas se declararon ganadores.

La disputa llegó al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que ordenó que se computara el total de las casillas instaladas. López Obrador encabezó la defensa del triunfo de Encinas y acusó al Tribunal de una intromisión en la vida interna del PRD. Con el nuevo cómputo, Ortega se declaró vencedor con más de 16 mil votos. Encinas impugnó este resultado. Debido a las irregularidades, que fueron consideradas un "cochinero electoral", Cuauhtémoc Cárdenas llamó a anular el proceso, no se tomó en cuenta su recomendación.

Ante el fin del mandato de Leonel Cota y la no existencia de un ganador, en mayo se designó a Guadalupe Acosta Naranjo como presidente interino mientras la Comisión Nacional de Garantías y Vigilancia validaba la elección. Acosta Naranjo pertenece a la corriente de Ortega, por lo que su interinato fue rechazado por los lopezobradoristas, quienes acusaron que desde la dirigencia sólo pavimentaría el camino para el arribo de Ortega. Hoy Naranjo se perfila como candidato de una alianza PRD-PAN en Nayarit para las elecciones a realizarse el 3 de julio.

El 19 de julio de 2008, la Comisión Nacional de Garantías y Vigilancia anuló la elección y ordenó convocar a un nuevo proceso, lo cual fue impugnado por el grupo de Ortega ante el Tribunal Electoral, que el 2 de noviembre de 2008 lo dio por ganador de la contienda. López Obrador acusó al Tribunal de imponerle un dirigente al PRD.

Ortega tomó protesta el 30 de noviembre de 2008 como presidente; ofreció a Encinas la secretaría general, pero éste se negó a aceptar el cargo que, finalmente, quedó en manos de su ex compañera de fórmula, Hortensia Aragón.

El reparto permitió al PRD evitar la fractura. Pero el conflicto de fondo se mantuvo latente.

Fracaso electoral

Aunque Ortega rechaza tener responsabilidad en los resultados electorales del 2008, pues cuando asumió la dirigencia ya habían pasado todos los procesos de ese año, la caída perredista en Guerrero fue la primera repercusión clara de la pugna interna. El 5 de octubre de ese año el PRD perdió 40 por ciento de sus posiciones –entre ayuntamientos y diputaciones locales– y dejó de ser la primera fuerza del estado.

En 2009 se registró la primera prueba comicial para el nuevo dirigente, el 5 de julio se realizaron elecciones concurrentes en 12 estados, en la mitad de estas entidades se renovó el Poder Ejecutivo estatal, además del Poder Legislativo y presidencias municipales; a nivel federal se renovó la Cámara de Diputados.

El PRD no obtuvo ninguna de las seis gubernaturas en disputa, y de los 900 cargos, entre ayuntamientos y diputaciones locales, sólo obtuvo 84, el 9.33 por ciento de las posiciones.

La caída en la Cámara de Diputados también fue pronunciada, su bancada se redujo de 127 a 71 legisladores.

En los dos estados en los que la presencia del perredismo era importante, Distrito Federal y el Estado de México, se redujo su fuerza: en la capital el episodio "Juanito", capítulo adicional en la pugna con López Obrador, obligó al PRD a entregar al PT la delegación Iztapalapa, la más poblada del DF –casi 2 millones de habitantes–. También perdió Cuajimalpa frente al PAN. En el Estado de México la pérdida sumó 22 municipios que antes gobernaba, entre ellos Ecatepec, Nezahualcóyotl, Chalco y Valle de Chalco, densamente poblados. De los 125 municipios de la entidad, el PRD sólo pudo ganar nueve, tres de ellos en alianza con el PT. Dejó de gobernar a 4 millones 247 mil mexiquenses a nivel municipal.

El saldo negativo del 2009 colocó al PRD nuevamente como tercera fuerza electoral a nivel nacional y provocará que en el 2012 el PRD tenga menos recursos y menos espacios en televisión y radio. Ya en el 2011, el PRD vio mermado su financiamiento público, al recibir 431.5 millones de pesos, menos de la mitad de los mil 27 millones asignados por el IFE al PRI.

En 2010 se disputaron 12 gubernaturas, de las cuales el PRD pudo ganar sólo tres, y esto gracias a la alianza con el PAN: Oaxaca, Puebla y Sinaloa. En Zacatecas, la división entre Amalia García y el ex perredista Ricardo Monreal provocó que el PRD perdiera la gubernatura y redujera sus municipios gobernados de 18 a 11.

Ya en este año, el 30 de enero el PRD retuvo la gubernatura de Guerrero. Eso sí, postulando al ex priista Ángel Aguirre Rivero en una alianza de facto con el PAN, que mantuvo un bajo perfil durante la campaña e hizo declinar a su candidato en favor de Aguirre cinco días antes de la jornada electoral.

Apenas una semana duró el festejo, pues el 6 de febrero el perredismo perdió uno de sus bastiones: Baja California Sur, donde gobernó 12 años.

La derrota no fue a manos del priismo, sino con un ex perredista postulado por el PAN, Manuel Covarrubias. Además, el PRD sólo ganó dos de cinco municipios y tres de 16 distritos; anteriormente el PRD gobernaba en esa entidad los cinco municipios y había ganado 14 de 16 distritos.

Las alianzas con el PAN funcionaron, según Ortega y su corriente. Los triunfos compartidos con el PAN le permitieron generar la imagen de que la caída electoral pudo contenerse, pero revivieron la tensión entre corrientes.

Si en 27 meses la dirigencia de Ortega no se separó de la zona de riesgo, en el ocaso de su gestión los linderos del precipicio se volvieron a angostar, con motivo de las elecciones en el Estado de México.

En enero y febrero, mientras López Obrador apuntalaba la posible candidatura de Encinas con una gira por el Estado de México, "Los Chuchos" preparaban la alianza con el PAN. Y, en paralelo, las corrientes buscaban una candidatura de unidad para dirigir al partido, en la persona del ex gobernador michoacano Lázaro Cárdenas Batel.

Hoy están al borde del colapso: no hay dirigente de unidad, López Obrador pidió licencia a su militancia y Ortega preparó todo para que el 27 de marzo PAN y PRD lleven a cabo la consulta en torno a su alianza mexiquense.

El futuro, a 16 meses de las elecciones presidenciales del 2012, es incierto.

Artículo de Octavio Ortega, Enfoque, Periódico Reforma, 13 de Marzo del 2011

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