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PAN: Quien sea

posted Mar 9, 2011, 11:35 AM by Elección México

No le tapó la boca, ni le reviró. Gustavo Madero se apresuró a abrir camino a Felipe Calderón, ya que había emitido una consideración que desconcertó, por lo menos, a jefes y gerifaltes del PAN: pidió que sus copartidarios estudiasen "quién verdaderamente, militante o no, puede ser mejor candidato".

Madero se desdijo, pues aunque ya había admitido la posibilidad de una candidatura ciudadana, no necesariamente militante. Dijo en el Consejo Nacional panista que: "El PAN está abierto a mirar ciudadanos como posibles candidatos, incluidos para la Presidencia". Pero por enojos, iras y decepciones, el encargado principal del blanquiazul ahora, hubo de paliar la posición del michoacano, pues implica menosprecios, desdenes e indiferencias ante los señalados como aspirantes y valederos para el septuagenario cártel político.

Fox consintió en la afirmación de su adversario -con quien ajustará cuentas un mes de éstos- pues el imputado de esquizoide advierte que en la organización clasemediera ya han admitido y ofrecido cargos electorales.

En declaraciones trémulas Madero quiso que se entienda que lo que FCH apuntó: "Él se refería más bien a candidatos a diputados, a presidentes municipales, cualquier cargo de elección popular, no tanto a la Presidencia". No tanto. Cauteloso no cerró del todo la admisión de un candidato que no fuera militante.

Calderón se cubrió señalando que era una sugerencia, remarcó que respetuosa, y expresó su preocupación porque lo que está en juego es el gobierno federal panista. En estos meses no hay indicios, creencias, de que pudiesen lograr un tercer sexenio con la marca de Acción Nacional. Madero exageró deliberadamente al acotar que su mecanismo electoral tiene "extraordinarias y extraordinarios" aspirantes. Por eso aseveró que en un porcentaje de 99.99 su candidato a la Presidencia del 2012 será panista.

El presidente Madero aludió a más personas "extraordinarias" como presuntas aspirantes. En realidad, la única que se ha indiciado como soñadora o delirante es la millonaria Josefina Vázquez Mota. El lunes se destapó y dijo que quería competir. Habilidosa ha sabido sobrevivir al foxiato y enjaretarse en las supuestas huestes calderonianas.

Los otros muy señalados son Santiago Creel, que está más en la mente de que es un macizo precandidato; Beatriz Zavala también se mienta pero no está en la consideración común; José González Morfín, casi anónimo hoy también se alude; Ernesto Cordero es de referencia regular y decreciente; Alonso Lujambio ya se ha visto como uno de los posibles. Forman parte de una comisión para que se redacte un documento como plataforma electoral y a la que subordinarían pretendientes y coordinadores parlamentarios.

R. Borja sintetiza una noción ambigua que está en el meollo de las discusiones de los partidos: la militancia. Se ha determinado que aunque la voz e idea de militancia es primigenia, el concepto se ha confinado en la noción de activista, contemporáneamente. Se entiende que un activista es un interesado, un trabajador intenso y constante en las causas, movimientos y, se agrega aquí, en las movidas de la organización a la que ha jurado lealtad. La cita de ex panistas, ex priistas y ex perredistas -más los que saldrán o se fugarán en menos de un mes- patentiza que el militante de antes es una evocación y no un ejemplar abundante.

Así los activistas son ciudadanos que se dedican a la difusión de consignas, a asistir regularmente a reuniones partidarias, y que vocifera y se ufana, así sea de dientes para afuera, de ser miembro de un partido. No es admitido que el PAN sea, en rigor, de manifestaciones y mítines públicos frecuentes, el partido de Gómez Morin es visible y atendible en tiempos electorales, en administraciones adquiridas. Ideológica, programáticamente, como los demás partidos, no se identifica doctrinario o encauzador de movimientos o reivindicaciones populares abiertas, ni Dios lo mande.

Habida cuenta de que no son pocos los panistas imputados de delitos, o quienes se han marchado de su partido o exhiben su anacronismo, sexismo, alcoholismo y obsolescencia, no es fácil ni costumbre actual achacarles o endilgarles la estima de partido de los decentes.

Menos a estas horas en que los ajustes de cuentas, persecuciones o supuestas aclaraciones, suscitan que se ponga en tela de juicio su honradez o idoneidad o atribuida congruencia. Es el caso de Manuel Espino y de Germán Martínez, ya bajo el acoso. En el PRD y en el PRI ocurre lo propio. Ni militancias ni activismos evidentes. Oportunismos, chambismos y cinismos casi los que se quieran. Así, quien sea, nomás que se ajuste y someta.

Autor: Froylán M. López Narváez, Periódico Reforma, 9 de Marzo del 2011.

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