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Salud

Durante las últimas décadas México ha generado y recibido los beneficios de una mejoría notable en las condiciones de salud. El mejor reflejo de ello se observa en la esperanza de vida al nacimiento: en la segunda mitad del siglo xx este indicador tuvo un incremento de 27 años: de 48 años en 1950 a 75 en 2005. También se manifiesta en la mejora de indicadores de salud poblacional como el descenso de la mortalidad infantil y la erradicación de algunas enfermedades prevenibles por vacunación. Las principales causas de muerte también se han modificado. Las infecciones comunes y los problemas que tienen vínculos con la desnutrición y la reproducción han sido desplazados por las enfermedades no transmisibles y las lesiones, que hoy concentran más de 85% de las causas de muerte en el país. Si bien estos avances han sido, en buena medida, producto de una mejoría en las condiciones generales de vida, no podrían explicarse cabalmente sin tomar en cuenta el consistente esfuerzo de las instituciones de salud en México.

En ese contexto, los padecimientos no transmisibles y las lesiones requieren ahora de tratamientos más complejos y prolongados que los de otra índole; por lo mismo, su manejo es más costoso y significan una mayor carga económica para la sociedad que las infecciones comunes y los problemas relacionados con la desnutrición y la reproducción. El sistema mexicano de salud no cuenta con los recursos suficientes y los arreglos organizacionales convenientes para enfrentar este nuevo perfil de enfermedades. Hacer frente a este nuevo perfil y a nuevos riesgos a la salud requiere de una respuesta sistémica que considere riesgos emergentes, los aspectos financieros y estructurales del sistema, los recursos esenciales necesarios para la prestación de los servicios, mejorar la eficiencia en la atención médica y avanzar en la rectoría del sistema para hacer crecientemente efectivo el derecho a la protección de la salud de los mexicanos.

Las reformas a la Ley General de Salud en relación con el Sistema de Protección Social en Salud han permitido movilizar recursos adicionales para la salud.

De hecho, se prevé que, gracias a ellas, el gasto en salud se incremente de 5.8% del pib en 2000 a cerca de 7.0% en 2010. Aunque se trata de un aumento importante, esta cifra se ubicará, todavía, por debajo del promedio latinoamericano. Para alcanzar el nivel de inversión que permita atender las necesidades de salud de los mexicanos, se requerirán recursos crecientes que tendrán que movilizarse mediante estrategias innovadoras y sustentables de ampliación y redistribución del gasto público en salud.

La cuidadosa atención de estas necesidades exigirá de diversas medidas que garanticen mayor salud por el dinero invertido, lo que supone una oferta de servicios oportunos, seguros y efectivos. Para garantizar la atención a la salud que esperan los mexicanos, será necesario superar diez grandes obstáculos, siete de ellos identificados en el estudio de Economía y Salud de 1993, y que aún subsisten: inequidad, inseguridad, insuficiencia, inflación, inadecuada calidad, insatisfacción, ineficiencia, inadecuada información, inercia e intereses creados.

Desde 1989 la Fundación Mexicana para la Salud (FUNSALUD) ha brindado su concurso —en congruencia con su misión, su visión y sus objetivos—, a la formulación, seguimiento y valoración de políticas y programas de salud, manteniendo siempre una visión crítica, propositiva e independiente de las autoridades del sector salud. Esas reflexiones han sido, en buena parte, consideradas por el Ejecutivo Federal en turno en la formulación de planes de desarrollo y en los programas nacionales de salud. Por su parte el gobierno de la República, desde el sexenio de 1982 a la fecha, ha perfilado políticas de salud que muestran avance y continuidad en su formulación y ejecución y que tienen su reflejo más reciente en el establecimiento del Sistema de Protección Social en Salud.

Con el fin de adaptar el Sistema Nacional de Salud a la nueva realidad demográfica, epidemiológica y política del país, FUNSALUD estima de gran importancia avanzar hacia el objetivo de diseñar e implantar una política pública de Estado que consolide, en una visión de largo plazo, el trabajo de varias generaciones de profesionales e instituciones de la salud, y cuyo eje central se ubica en el fortalecimiento de la rectoría del Sistema Nacional de Salud.

La visión de FUNSALUD se explica en cinco ámbitos de reforma que dan pie a líneas programáticas que puedan emprenderse, a saber:

i. Una reforma en materia de salud de las poblaciones para dar prioridad a la promoción de la salud y a la prevención del riesgo a la salud.

ii. Una reforma financiera para alcanzar el acceso universal a la protección de la salud y ordenar su financiamiento.

iii. Una reforma sobre los recursos esenciales para impulsar la calidad de los servicios.

iv. Una reforma en la prestación de servicios para lograr mayor eficiencia en la atención médica, y

v. Una reforma enfocada en el fortalecimiento de la rectoría del sistema para sustentar de mejor manera su conducción y buen desempeño.

De este modo quedan establecidas 26 propuestas de líneas programáticas para cada ámbito de reforma que se enuncian en el siguiente cuadro.

La protección de la salud debe comprenderse como una política social de Estado, un derecho social crecientemente efectivo, un instrumento estratégico para el combate a la pobreza, un componente esencial de la democracia, una divisa de participación de la sociedad civil organizada, una estrategia fundamental para el desarrollo económico y una responsabilidad de todos. La salud tiene además una virtud particular: es un tema que unifica, un anhelo de todas las sociedades, un compromiso de todos los sectores y, en esa medida, un valor que fortalece el entramado social.

El proceso de consolidación de la democracia que se vive en México gira en torno a garantizar el ejercicio de los derechos civiles y políticos; el acceso universal a la atención de la salud constituye una punta de lanza del fortalecimiento de la ciudadanía que encuentra su momento culminante con el ejercicio universal pleno de los derechos sociales, entre ellos, en forma destacada, el de la protección de la salud.

Estamos convencidos de que la reflexión que hace ahora FUNSALUD contribuirá a las tareas de salud del nuevo gobierno en los años por venir.

Visión sobre la reforma:

1. Continuar y expandir políticas, programas y poblaciones proyectos de intervenciones poblacionales

2. Reducir rezagos de enfermedades pretransicionales

3. Dar prioridad a la salud de grupos vulnerables

4. Reforzar el blindaje sanitario federal para enfrentar amenazas globales

5. Consolidar medidas internas de control sanitario de bienes, productos y servicios

6. Profundizar medidas de control de industrias que generan riesgos a la salud

7. Fortalecer la acción comunitaria para la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad

8. Legislar la contribución social generalizada para la salud

9. Separar el financiamiento de la atención médica del financiamiento de otras prestaciones de la seguridad social

10. Separar el financiamiento y la prestación de los servicios de atención médica

11. Consolidar un fondo sectorial de protección contra gastos catastróficos para servicios de alta especialidad

12. Asegurar el financiamiento de los bienes públicos de la salud

13. Institucionalizar un proceso justo y democrático para definir prioridades entre las intervenciones de salud

14. Impulsar la participación público-privada en la inversión en salud

15. Asegurar el impacto del incremento de los niveles d-e salud en la competitividad del sistema productivo.

16. Fortalecer los procesos de formación y actualización de los profesionales de la salud

17. Impulsar la innovación y el uso racional de latecnología para la salud

18. Intensificar el despliegue coordinado de lastecnologías de la información y la telemedicina

19. Promover la investigación en salud

20. Mejorar la capacidad resolutiva de los servicios prestación de atención ambulatoria y su coordinación con atención médica  y el sistema hospitalario

21. Promover la autonomía de la gestión hospitalaria y consolidar redes regionales de alta especialidad

22. Impulsar una política farmacéutica integral

23. Fortalecer las organizaciones de la sociedad civil que participan en tareas de salud

24. Actualizar el marco jurídico del sistema de salud

25. Fortalecer las actividades de monitoreo y evaluación de los servicios de salud

26. Promover la participación activa de la ciudadanía en la toma de decisiones

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