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La Ruta de Josefina

posted Mar 29, 2011, 7:22 AM by Elección México   [ updated Mar 29, 2011, 7:32 AM ]

Soy un convencido de que la única manera de derrotar al narcotráfico es legalizar la producción, comercio, transporte y consumo de las drogas hoy prohibidas, comenzando por la mariguana y entendiendo tal despenalización como el último punto de una vasta estrategia basada en la Convención de Palermo. Sin embargo, ante los obstáculos que se oponen a esa vía, debo decir que aun sin tener ese punto en el horizonte, un camino exitoso contra las drogas no puede ser la sola represión a sangre y fuego.

Es preciso reiterar que la actual guerra o lucha contra el contrabando de drogas -el término es lo de menos- es un fracaso porque no ha logrado sus dos objetivos fundamentales: reducir el consumo interno, que por lo contrario se ha incrementado, y disminuir la exportación de estupefacientes, sobre todo a Estados Unidos. En cambio, la sociedad mexicana está pagando a lo Churchill, con sangre, sudor y lágrimas, las consecuencias de ese combate.

Adicionalmente, como lo ha señalado el propio presidente estadounidense Barack Obama, los cárteles de la droga se han fortalecido. No sólo eso, también han diversificado su acción delincuencial, que hoy comprende una veintena de otros delitos además del trasiego de enervantes, y han extendido sus redes allende los mares y las fronteras con tal amplitud que no es exagerado hablar de una multinacional del crimen que tiene en México uno de sus ejes principales. El gobierno de Obama haría bien en no presionar más a México para continuar su lucha antinarco concebida en términos bélicos y plantearse también la posibilidad de la legalización formal de las drogas en EU, donde hay estados en que existe una "legalización de facto", como le dijo el presidente Felipe Calderón a The Washington Post (Reforma, 05/03/11).

Ahora bien, aun pensando en términos bélicos, el primer punto en la agenda del gobierno mexicano debe ser el de una efectiva campaña anticorrupción. No se puede esperar, sensatamente, ganar una guerra si el enemigo tiene densamente infiltrados a los cuerpos policiales y militares con los que se libra la batalla. En ese sentido, sorprendió gratamente una reciente declaración de la coordinadora del grupo parlamentario del PAN en la Cámara de Diputados y también aspirante a la candidatura presidencial de su partido, Josefina Vázquez Mota, quien el miércoles 23 de marzo expuso como parte de una ponencia en la Universidad Iberoamericana:

"No basta con meter a la cárcel a los que venden la droga, a los 'Barbies' y a los 'JJ'; hay que meter a la cárcel al gobernador que se ha involucrado con el crimen organizado, hay que meter a la cárcel y extraditar al diputado que financió su campaña con el narcotráfico, el secuestro; hay que meter a prisión, extraditar a los empresarios que están lavando dinero del crimen organizado y a los jueces que se están vendiendo al crimen organizado". (Carole Simonnet, Reforma, 24/03/11).

Eso es justamente lo que debe hacerse como primer paso para combatir con posibilidades de éxito al narcotráfico, y eso es precisamente lo que no está haciendo este gobierno. Pero para hacer algo así, se precisa acordar previamente un pacto nacional de todas las fuerzas políticas sin exclusiones, para garantizar que ninguna de ellas actuará como protectora y escudo de quienes han convertido a México en un paraíso de la corrupción, la cual se hace presente en los tres poderes, en los tres niveles de gobierno y también en diversas áreas del sector privado.

Cuando una cruzada anticorrupción -genuina, no sólo declarativa- se emprenda, podrá decirse que, entonces sí, habrá posibilidades de triunfar sobre la delincuencia organizada. Y aunque sus afanes miran legítimamente a Los Pinos, Vázquez Mota algo podría hacer para la construcción de un pacto de ese tipo, que por ahora parece imposible. A contrariis, si no se comienza por combatir a la corrupción, prácticamente nada que se haga contra el narcotráfico llegará a buen puerto.

Dicho de otro modo, el problema de la delincuencia organizada no es sólo criminal. Es un problema político que implica una lucha contra el poder corruptor de una verdadera multinacional del crimen. ¿Es posible derrotarla? Sí, pero no con la actual estrategia. Hay que voltear la mirada a la ruta planteada por Josefina.

Por Eduardo R. Huchim, Periódico Reforma, 29 de Marzo del 2011
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