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El nuevo PRI, por Javier Lozano Alarcón

posted May 16, 2011, 1:08 PM by Elección México   [ updated May 16, 2011, 1:11 PM ]

El “nuevo PRI” está demostrando ser el partido rancio de antaño. Sus intereses distan del interés público. Su cálculo político sobrepasa cualquier expectativa de verdadero cambio trascendental. Es el poder por el poder en sí mismo. Para servirse de él y no para servir con él. Es el viejo sistema que nos decían que había quedado atrás pero que, en su terco refrendo, busca confundir con máscara moderna.

La reforma laboral que México necesita se atoró por culpa de ese “nuevo PRI”. Ni más ni menos. No se puede entender de otra forma. El mismo sector obrero del PRI, en voz del diputado cetemista Tereso Medina, presidente de la Comisión del Trabajo y Previsión Social de la Cámara, presentó, junto con 237 diputados de ese partido, su iniciativa el 10 de marzo pasado. El diputado Isaías González (líder de la CROC) argumentaba el 23 de marzo que se habían ya celebrado diversos foros de análisis sobre la reforma y que procedía su dictaminación y votación sin más. El mismo coordinador de los diputados del PRI, Francisco Rojas, negó que su iniciativa hubiera sido un planteamiento unilateral, toda vez que había sido ampliamente discutida a nivel nacional y regional con los representantes del capital y del trabajo y adelantó, el 23 de marzo, que había condiciones para aprobar la reforma en ese periodo ordinario de sesiones.

Huelga mencionar que el PAN había presentado una iniciativa mucho más completa desde el 18 de marzo del 2010, misma que se recibió con desprecio y congelamiento por los priístas.

Fue así que Armando Neyra, coordinador de los diputados del sector obrero del PRI, fue designado coordinador de la Subcomisión de Consenso y Dictamen y propuso un calendario para sacar adelante la reforma laboral en el periodo que concluía el 30 de abril pasado.

Todo estaba dispuesto. El sector privado dio su beneplácito al igual que el sector obrero mayoritariamente organizado en las filas del Congreso del Trabajo y de la Confederación de Trabajadores de México (CTM). El PAN en su conjunto y el gobierno federal mostramos empatía con el proyecto, pese algunas carencias, y el grupo parlamentario de diputados panistas ofreció sus votos para apoyar la iniciativa del PRI sin cambiarle una sola coma.

¿Qué pasó entonces? Pues que el grupo “político” de la bancada del PRI, encabezado por Francisco Rojas, arrebató el proyecto al sector obrero de su propio partido por instrucciones de quien manda hoy en la Cámara de Diputados: Enrique Peña Nieto, gobernador del Estado de México y adelantado precandidato a la Presidencia de la República.

¿La razón? Muy simple: no quiere borlote en su feudo y, con tal de evitar alianzas opositoras y manifestaciones callejeras, cedió una de las más importantes reformas estructurales que el país necesita a cambio de que López Obrador y su grupo no le “hicieran olas” en la elección estatal.

¿Alguna duda? El pasado primero de mayo, al celebrar el Día del Trabajo y reunido con 76 organizaciones del sector obrero del Estado de México, sentado a su derecha el citado diputado Armando Neyra, dijo que la reforma laboral “no se puede realizar al vapor y rapidito”. Fue su confesional. Le aplaudieron a rabiar. Y lo dijo a pesar de que tenemos registradas 423 iniciativas en los últimos 13 años para reformar una Ley Federal del Trabajo que ya cumplió 41 años sin cambio de fondo alguno.

Ya antes el diputado José Ramón Martel, vicecoordinador del grupo parlamentario del PRI, había vociferado que “no por mucho madrugar amanece más temprano”. Y qué decir del presidente del PRI Humberto Moreira que expresó: “Si durante 40 años no se hizo nada, ¿por qué la prisa? Vamos sin prisa pero sin pausa”.

Más aun. El mismo Isaías González reculó el 19 de abril diciendo que “a pesar de las presiones no se impulsará una reforma laboral por caprichos políticos. En el PRI estamos por una iniciativa de reforma abierta a la opinión de todos los sectores de la sociedad”.

Que quede bien claro que es México quien tiene prisa. Es evidente que para el PRI no hay por qué apresurarse. No tienen urgencia sus diputados que funcionan con base en un cálculo político electoral y no en aras del bien común.

Resulta increíble que, mientras en el Senado el mismo partido impulsa iniciativas y propone alternativas, la aduana de sus diputados se ha convertido, por instrucciones de su jefe máximo, aún gobernador del Estado de México, en la principal traba del desarrollo del país. Y que conste que él dice representar al “nuevo PRI”.

Desocupación juvenil al alza; salarios que no alcanzan; mayoría de la población ocupada en la informalidad; discriminación a la mujer; grupos vulnerables olvidados; justicia laboral lenta; productividad estancada; competitividad amenazada; abusos patronales sin castigo bastante; escasa transparencia y democracia sindical; precariedad en el trabajo e insuficiencia de empleo para nuevas generaciones. Es un diagnóstico claro y crudo. Mas no el necesario para mover conciencias de quienes, en su mezquino afán de poder, lo ignoran todo.

Ya vendrá la hora de rendir cuentas. De mostrarse cara a cara frente a la sociedad. Y, entonces, por su eterno desprecio a la gente, el viejo lobo detrás de la oveja aullará doliente.

Por Javier Lozano Alarcón, Secretario del Trabajo, 16 de Mayo del 2011

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