Publicaciones‎ > ‎

Hace seis años

posted Feb 21, 2012, 8:00 PM by Elección México   [ updated Feb 21, 2012, 8:01 PM ]

¿Se acuerda usted en qué estado de ánimo se encontraba frente a las elecciones federales, hace exactamente seis años? ¿Recuerda quién era entonces su candidato para la Presidencia? ¿Cuántas veces, al día o a la semana, abordaba el tema de las elecciones con sus amistades y parientes? ¿Cuántos periódicos, semanarios políticos, entrevistas con los candidatos y debates seguía con atención para entender mejor el proceso electoral? ¿Tiene presente cuál era, en esa etapa, su tendencia ideológica? ¿Con qué argumentos la defendía? ¿Se llegó usted a pelear e incluso hasta distanciarse de sus amigos y familiares a causa de su candidato? ¿Recuerda cuántos correos electrónicos mandaba diariamente nada más para apoyarlo? ¿Cuántos recibía para defenderlo? En las comidas familiares de los domingos, ¿se llegó a pelear con cuñados y suegros por el solo hecho de defender ya sea al candidato del PRD o del PAN? ¿Qué tanto le interesaban las elecciones para jefe de Gobierno? ¿Llegó a organizarle desayunos o encuentros a su candidato por su delegación o a un candidato para senador? Y por último, ¿qué tan entregado, interesado y comprometido se encontraba hace seis años en las elecciones?

Por lo que a mí se refiere, les puedo decir, con toda honestidad, que actualmente mi actitud frente a las elecciones federales del 2012 es de absoluta indiferencia, confusión, desencanto y hasta podría decir que de cierto hartazgo. Lo cual en el fondo lamento, pues nada me gustaba más que creer en mi candidato, que escuchar sus propuestas y que incluso hacer proselitismo por él. Hace seis años, yo estaba en el templete con López Obrador; me devoraba todo lo que se publicaba en torno de las elecciones, me peleaba con todo el mundo y todo el mundo se peleaba conmigo; mis detractores me mandaban unos correos terribles y me pasaba horas hablando de política. Lo más triste de todo es que temo que no soy la única que se encuentra sumergida en esta apatía. No hay reunión, desayuno, comida, conversación entre los amigos y hasta diálogos con los taxistas en que no perciba el mismo sentimiento. Me he fijado que, últimamente, a tan solo cuatro meses y medio de la elección más importante para nuestro país, cuando he intentado motivar la conversación alrededor de estos comicios, la respuesta es la misma: tibia y hasta de cierto fastidio. A veces, no niego que se puede encender un poquito, pero al cabo de unos minutos, se empieza a hablar de otras cosas como: las vacaciones de Semana Santa, el estreno de una película, la entrega de los Óscares, la injusticia cometida en España contra el juez Garzón, los nuevos parquímetros de Polanco y, el que parecería el más político de todos, los últimos chistes y ocurrencias que continúa provocando la Estela de Luz. Cuando, a veces, se llega a comentar alguna que otra noticia de las precampañas de los precandidatos, por lo general, siempre es para criticarlos, para contar una anécdota o para concluir con lo que todo el mundo concluye: "en estas elecciones no hay para dónde jalar". "No hay para dónde hacerse". "Ninguno de los tres candidatos me convence". "Los predebates y propuestas son de una mediocridad sin límite". "No sé si voy a votar". "Todos declaran y prometen lo mismo". "Todos los partidos, a la mera hora, recurren a la compra de voto". "Gane el que gane, vamos a seguir igual". "Finalmente los tres son un peligro para México". "Ya demostraron que los tres partidos son igual de corruptos". "No les creo nada". "Los tres me dan flojera". "Ya no escucho noticias ni leo los periódicos". "Ninguno de los tres tiene estatura de jefe de Estado". "Ninguno de los tres es culto ni ha leído nada". "Ninguno de los tres habla inglés". "Ninguno de los tres convence". "Ninguno de los tres es un verdadero líder". "Yo no pondría mi mano al fuego por ninguno de los tres". "Ninguno de los tres podría resolver el crimen organizado". "Ninguno de los tres tiene propuestas concretas y sólidas". "Si gana el PRI, me voy del país". "Si vuelve a ganar el PAN, me voy del país". "Si gana el PRD, me voy del país".

Dicho lo anterior, pienso que el ambiente electoral que se dio en el 2006 nada tiene que ver con el de 2012. Comparativamente, ahora falta entusiasmo, fervor e interés. Respecto a la elección personal del candidato para la Presidencia, ya nadie se enoja con nadie, ya nadie discute desaforadamente ni mucho menos trata de convencer al otro de las virtudes del candidato que le parece mejor. Se diría que en este periodo electoral no hay pasión, a nadie le importa nada y que en el fondo todo el mundo estaría dispuesto a mandar estas elecciones al rancho de López Obrador...

P.D. No he de estar tan equivocada respecto al ambiente que se vive en el país actualmente, nunca había entregado, en plenas elecciones, un texto tan breve...

Por Guadalupe Loaeza, Periódico Reforma, 21 de Febrero del 2012

Comments