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Elección 2012: ¿Estamos listos para un gran acuerdo nacional?

posted Feb 8, 2011, 7:27 PM by Elección México   [ updated Feb 10, 2011, 1:39 PM ]

Elección 2012: ¿Estamos listos para un gran acuerdo nacional?... o ¿seguiremos en el juego de las cúpulas de poder?

Autor: Ing. Armando Rubio A.

Nos acercamos  a la elección  presidencial, como en ocasiones anteriores, con un país inmerso en problemas que parecen difíciles de resolver.

Parecía difícil resolver en algún momento la inflación galopante que destruyó la economía del país y de muchas familias. Sin embargo, una decisión nacional  y una política pública bien diseñada y enfocada a cuidar el incremento de precios  y  los déficits del gasto gubernamental lo ha logrado en los últimos años. Parecía difícil llegar a ofrecer vivienda digna a la mayoría de la clase trabajadora. Sin embargo  una decisión de gobierno, una política  financiera adecuada,  la astucia y dedicación de los empresarios de la construcción  ha ido logrando que la oferta de casas de interés social se haya convertido en pieza fundamental de la estabilidad económica, permitiendo  que cada vez más familias  tengan acceso a comprar una  propiedad.

Nos acercamos a la elección, con una joven democracia mexicana, que quizá sea el único instrumento que tenemos los ciudadanos para influir en el proceso político del país,  podríamos imaginar que las decisiones del poder ejecutivo hubiesen sido diferentes si  la pasada elección la hubiera ganado López Obrador. Su propuesta de cómo operar el país es  diferente, aunque quizá el resultado no tanto; ya que también tendría que haber pasado por el congreso que  ha impedido progresar propuestas claves del actual régimen (a menos de que se cumpliera el presagio de algunos de que su intención era establecer un gobierno totalitario al estilo de otros países que han caído en manos de dictadores)…

Los problemas del país necesitan una solución inmediata. Sí, el próximo presidente  tendrá un peso  muy importante, pero estas soluciones,  no dependerán  solamente de la persona que sea electa… Más importante será que quien  llegue a gobernar, lo haga en condiciones favorables para lograr la reforma estructural tan platicada y manoseada durante varios sexenios.

La reforma estructural necesita leyes que modifiquen la vida política, laboral,  académica, fiscal y económica. Pero aún cuando todos los políticos poderosos saben lo necesario que son para lograr seguir mejorando la calidad de vida de los mexicanos ¿por qué no  han podido o no han querido ponerse de acuerdo?. Las reformas tendrán que ser propuestas y aprobadas por ambas cámaras y el poder ejecutivo.  Mientras estos poderes tengan como principal objetivo mantener su cuota de poder o quitárselo al otro, el beneficio que pueda traer una reforma integral queda en segundo plano  ya que es tan mezquina su actuación que no se les ocurre dotar de condiciones ideales a sus contrarios para permitirles hacer  su trabajo.

La reforma política nos enfrenta al primer laberinto imposible de cruzar. Actualmente  las cámaras   tienen diputados y senadores  electos y plurinominales.  Esta figura  impulsada  por Reyes Heroles   durante el gobierno de José López Portillo, fue válida en su  momento, en el que se reconoció la necesidad de escuchar lo que decía la otra parte, es decir, cuando el PRI gobernaba sin ninguna oposición.  Sin embargo,  en el transcurso de los años se le ha dado un enorme poder a los partidos políticos ya que no solamente nombran a las figuras clave  del congreso, a los que  hablan a quiénes opinan y lo controlan; sino que reciben enormes recursos económicos convirtiéndolos en un jugosísimo negocio. Entonces, ¿cómo podemos esperar una reforma política que modernice y transparente  a las cámaras de diputados y senadores, de tal forma que estos sean electos  y que tengan que rendir cuentas de acuerdo a la eficiencia con la que trabajen?

Para comprender la necesidad de  una reforma laboral, tendríamos que remontarnos al momento en que en el país, como en muchos otros fue necesario  que la clase trabajadora fuera representada por sindicatos y que estos  de una manera lícita se unieran en defensa de los trabajadores para buscar mejores condiciones de trabajo e  ingreso.   El transcurso del tiempo provocó que  fueran creciendo y  fingiendo actuar conforme a su objetivo:  se han vuelto instrumentos de poder al ser instituciones que manejan enormes cantidades de personas, léase votos, y que en muchas elecciones pueden inclinar la balanza de un lado o del otro.  Entonces ¿cómo podemos pensar que el congreso va aprobar una reforma laboral que dignifique a las personas, dándoles  su lugar pero  también permitiendo que cualquier emprendedor pueda exigir  resultados  y no  vivir con  la amenaza de incurrir en costos de liquidaciones enormes o cuando se requiere un mejor esfuerzo o cuando la situación de los mercados cambia de un día  a otro…¿cómo  podemos esperar un cambio si los votos que controlan los sindicatos son los que le dan el poder a los señores congresistas?

En cuanto a la educación, el principal reto del país, sabemos que los gobiernos postrevolucionarios han dedicado enormes recursos en  el sistema educativo mexicano.  Este se encuentra entrampado en una mezcla de intereses políticos: desde gobiernos como el actual que quedó endeudado con el sindicato por los votos que le consiguió y que dicho sea de paso fueron decisivos en el triunfo de Felipe Calderón; hasta aquéllos que siguen  pensando que mantener a un pueblo inculto los va  hacer permanecer en el poder  por siempre. México es uno de los países  de la OCDE que más dinero gasta en educación en función de su producto interno bruto, es de los países en que más tiempo pasan  los jóvenes en las escuelas. Sin embargo en las áreas de matemáticas y  lectura tenemos los peores desempeños.  No parece  que a los poderes legislativos y ejecutivo les interese  ponerse a trabajar en una política de  educación diferente.  Es decir, una política moderna, que privilegie la transmisión libre de conocimientos, de diferentes formas  de pensar, la investigación y  capaz de llegar a todos los mexicanos en edad de educarse y a todos aquéllos que quieran hacerlo.

En materia de reforma fiscal,  sin importar de qué partido, los últimos gobiernos han propuesto un impuesto generalizado al consumo (IVA) y una baja en el impuesto sobre la renta (ISR). Está probado que en  economías en  desarrollo, al generalizar el  IVA  se da un instrumento poderoso al ejecutivo para  compulsar a quiénes  y cuánto gastan  en relación a lo que declaran y por otro lado a quienes ofrecen sus productos y servicios, que tendrían que estar  conforme a  las deducciones de otros. La reducción del impuesto a las ganancias (ISR) provocaría que el hecho de estar buscando fórmulas para reducir los pagos mediante subterfugios  contables (que  requiere de expertos en la materia) tendiera a reducirse.  Sería más económico y eficiente proponer un sistema tributario sencillo y competitivo que  permita tributar para colaborar  con el desarrollo del país y proporcionar un atractivo a los inversionistas extranjeros.   Pero esto también parece imposible de lograr, según la CEESP (Centro de Estudios Económicos del Sector Privado)  hay 28.4 millones de personas ocupadas sin acceso a la seguridad social, ergo hay una gran parte de la población que vive en la informalidad.  Es este grupo de personas que viven comerciando con todo tipo de productos sin pagar impuesto alguno y no el mito del daño a la economía de las personas más pobres, que  al incluir IVA en alimentos y medicinas que en varias ocasiones cuando se han planteado incluye subsanar el costo adicional  mediante algún subsidio o bien  los programas de asistencia social al sector menos favorecido.

Pero es la gran masa de informales las que le interesan a los partidos políticos, son muchos votos que se verían afectados si se les toca el privilegio de seguir  reclamando un país  justo, con infraestructura, seguridad, desarrollo y todo lo que reclaman en las calles  a cambio de no pagar impuestos.  Son  votos para nombrar a los representantes que seguirán protegiendo  sus privilegios,  ¿será factible una reforma fiscal integral que deje de diferenciar a los que tenemos que pagar de los que gozan  la beca de la informalidad?

En el área de la reforma energética,  el petróleo,  origen y  solución a los problemas de México para los gobiernos ante la problemática que significa ordenar y responsabilizar a los ciudadanos. La  creación de riqueza nacional que se transforma en bienestar, tiene petróleo, y este se ha convertido en el principal ingreso que han tenido los gobiernos para operar. Esta cómoda decisión deja al país  en los últimos lugares de recaudación  con respecto al producto interno bruto. Y nuestro congreso no hace nada al respecto, ¿para qué responsabilizar a la sociedad de su desarrollo si tenemos petróleo?, ¿para qué molestar a los votantes si podemos seguir gastando el recurso que es de todos? Eso sí, en medio de esto, grandes fortunas se han creado para los que se acercan a esta y otras compañías manejadas por el Estado. 

Aún con la disminución de la producción,  que por una manera mediocre  en la planeación  que el desarrollo que Petróleos Mexicanos  necesita,  no se han mermado los ingresos que  el poder ejecutivo necesita. El  alto precio del petróleo ha ayudado a mantener el jueguito perverso de acabarnos la gallina de los huevos de oro. ¿A quién  de los poderosos congresistas, funcionarios involucrados  o  empresarios ligados, le  interesa cambiar el escenario? ¿Quién quiere perder votos para transformar a esta empresa en un elemento económico independiente que rinda frutos al país con cualquier otro participante en la economía y que de paso  permita planear su crecimiento sin la presión de estar siendo exprimido hasta el último centavo que le entra?   

Estas reformas son necesarias para el desarrollo del país, lo contrario ha creado un sector informal poderoso por los votos que representan., También se ha generado un sector empresarial monopólico y poderoso  a quienes los congresistas les maquilan  leyes que protegen sus negocios e inversiones. Esto ha privado a que  sectores de personas  con imaginación innovadora  puedan incursionar en la vida empresarial si es el caso que sus ideas puedan afectar a la élite definida hace algunos años.

Nos acercamos a las campañas presidenciales y tendremos que valorar que quien llegue a ser el próximo presidente de  México tenga el suficiente poder en el congreso de manera que se abra la posibilidad de abordar estas  reformas sin la rebatinga mezquina de poder que hemos visto sesión tras sesión en la que los diputados y senadores cuidan a sus protegidos y a quienes los protegen.

El electorado mexicano, por joven en algunos casos y por falta de memoria en los otros está considerando devolverle el poder al PRI.  Si esta tendencia sigue  su paso apabullador y logra el control del congreso, quizá alguna de las reformas se implementarían; estaríamos nuevamente en manos de la clase política que creó todos los obstáculos que tiene atrapado a México. El PRI ha hecho bien su trabajo político: tiene perfilado al candidato  Enrique Peña  y por si acaso algún relevo en la figura del senador Beltrones. La pregunta es si ante la escasez de resultados del periodo que el PAN ha estado en la presidencia,   lo que merece el país es regresar al sistema que creó las circunstancias tan complicadas que tenemos. Para muchos quizá para casi todos los que hemos tenido acceso a una educación de primer nivel, esta opción no parece ser tan incómoda. La clave será moverse para el lado que vengan los vientos y adecuar las estrategias de negocio  y vida a esta circunstancia.

Es  para la gente en condiciones económicas de pobreza a los que les perjudicaría  regresar al sistema priista.  Es con ellos con quien el país  tiene una deuda difícil de pagar.  Sólo enfocando los esfuerzos de nación a estos grupos desprotegidos es como se podría vencer la pobreza, la falta de educación y sus consecuencias como la rampante violencia en que estamos inmersos. Es  tomando en cuenta que el país no puede ni debe seguir conteniendo millones de gente en pobreza sin acceso una calidad de vida digna lo que nos obliga a pensar en la necesidad de un acuerdo nacional que impulse un verdadero cambio y que nos libere de la amenaza  que algún movimiento con tendencias dictatoriales logre mediante el voto de de quienes viven en la informalidad e ilegalidad  y que al  llegar al poder,  nos lleve a un retroceso enorme como en otros países ha sucedido.

Por esto,  la propuesta de una  fórmula antes no vista y hasta hace pocos meses inverosímil  de una alianza entre el PAN y el  PRD para la Presidencia de la República toma forma. El PAN no tiene un candidato que manifieste el liderazgo necesario  y aun si lo tuviera,  el desgaste  por haber gobernado dos sexenios sin el apoyo del congreso debilitaría la candidatura y difícilmente derrotaría al PRI. Por su parte el PRD,  en un proceso de división característica de las posiciones radicales de algunos de sus miembros no tendría  posibilidades de triunfo en la elección.

Una alianza, que unifique las fuerza de los partidos, que conjugue las virtudes y experiencia del  PAN para gobernar,  que ayude a mantener la disciplina fiscal y siga favoreciendo la transparencia, con las posiciones socialistas enarboladas por el PRD, que ayuden a destensar la presión social a que ha estado sometida  la población menos privilegiada del país, que logre un congreso balanceado en ideas, pero con el suficiente poder  para aprobar estas u otras reformas con las adecuaciones que se pudiesen proponer. Estos dos partidos antagónicos en ideología podrían conjugar sus esfuerzos para en un sexenio se sentaran las bases de un México más justo.

Es aquí donde la figura de Marcelo Ebrard se ve favorecida como un candidato que pueda tener suficiente peso para competir a Enrique Peña, con la premisa de ser un candidato que acoplara los programas y expectativas del PAN, partido de derecha que  no pudo lograr lo que se propuso y los de la izquierda mexicana, la cual  tendría la oportunidad de demostrar que tiene el tamaño necesario para gobernar este país.

Parece utópico… Es una idea.

Ing. Armando Rubio A.

Febrero del 2011.

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