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José Ramón López Beltrán: la sombra de AMLO

posted Apr 8, 2012, 8:59 AM by Elección México   [ updated Apr 8, 2012, 9:00 AM ]

De 30 años, usualmente vestido de mezclilla, playeras o camisas casuales y tenis poco ostentosos, el abogado José Ramón López Beltrán se ha convertido en la sombra de su padre, el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador.

En la camioneta Suburban que conduce el leal Nicolás Mollinedo en la gira proselitista del tabasqueño sólo hay dos pasajeros que nunca faltan: el portavoz César Yáñez y José Ramón, el mayor de los cuatro hijos varones de López Obrador.

Oficialmente, "Joserra" –como lo conocen– no ostenta ningún cargo en el equipo de campaña, por lo que se afirma que sólo acompaña a su padre y no percibe sueldo. Pero el hijo mayor de López Obrador tiene una activa participación en la logística de campaña, la planeación de actos y, sobre todo, en la atención de personas que se acercan a hacer solicitudes.

En su página de Facebook, José Ramón se limita a decir que trabaja en el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Mientras su papá pronuncia discursos en los mítines, el joven egresado de Derecho de la Universidad de las Américas se pasea a ras de piso. Su parecido físico con el candidato no pasa desapercibido, por lo que los seguidores lo abordan, lo saludan, le prometen apoyo y se toman fotografías con él. También le entregan papeles y peticiones para su padre.

José Ramón se deja apapachar y, con el acento adquirido tras vivir 15 años en Tabasco, anima a los lopezobradoristas a conseguir votos.

Abierto con todos, no con los medios

En enero, en un mitin en el mercado municipal de Oxkutzcab, Yucatán, dos mujeres lo detuvieron para pedirle que llevara al entonces precandidato a Chetumal.

"Estamos trabajando en Chetumal, ya tenemos miles de protagonistas del cambio allá", le relató una de las simpatizantes.

Él respondió: "¡Buen trabajo! necesitamos que nos ayuden pues, que se convenzan ustedes y nos ayuden a convencer, tenemos el líder, tenemos las ideas, tenemos el proyecto, pero necesitamos de ustedes, contamos con ustedes, no tenemos otra cosa que ustedes, nada más".

José Ramón abrazó a una de las dos mujeres, la de 75 años de edad, y ésta replicó: "¡Claro que sí, les damos nuestra palabra!".

En la visita a los municipios no pierde oportunidad para recorrer los puestos callejeros o el mercado local para degustar la comida o bebidas típicas, además de platicar con los vendedores.

Es abierto con todos, excepto con los reporteros, a quienes muestra su desconfianza. Recurrentemente niega entrevistas.

"Ese señor de allá (López Obrador) es el líder, la persona que puede cambiar este país, él sí tiene algo importante que decirles. ¿A poco el hijo de (Benito) Juárez daba entrevistas? No, ¿verdad? A mi padre es a quien hay que escuchar", dice tras afirmar que él no es el protagonista de esta historia electoral, por lo que no acepta entrevistas.

Joserra es hijo de la primera esposa de López Obrador, Rocío Beltrán, quien murió cuando él tenía 22 años, por lo que debido a la actividad política de su padre, él estuvo más cerca de sus hermanos menores Andrés Manuel y Gonzalo. Cuando Jesús Ernesto, hijo del segundo matrimonio del tabasqueño y quien está por cumplir cinco años edad, acude a las giras, se encarga de cuidarlo.

Contrario a sus hermanos, que raramente aparecen en los actos de su padre, José Ramón está en todas las giras desde principios del año pasado.

Al igual que a su padre, le gusta el beisbol y se dice lector de José Saramago, Eduardo Galeano, Mario Benedetti y Ryszard Kapuscinski.

Durante la precampaña, todos los días a través de su cuenta de Twitter, subía la agenda pública o fotografías de los mítines del tabasqueño, cuidadoso de no asumir alguna posición sobre cualquier tema.

"'Soy lo que me enseñó mi padre: el que no quiere a su patria, no quiere a su madre' (frase atribuida al grupo Calle 13)", escribió en la cuenta @30JR30, que activó en octubre del 2009, pero que en marzo fue dada de baja.

Lo mismo hace desde su página de Facebook, donde las fotografías de los mítines del tabasqueño, a quien se refiere como López Obrador, se mezclan con imágenes de él junto a su padre o esquiando en la nieve, como aquella que publicó en su muro en abril del 2011.

Lo polémico

Al igual que su hermano Andrés Manuel, José Ramón ha tenido sus momentos polémicos. En mayo del 2001, cuando su papá era jefe de Gobierno capitalino, chocó una camioneta Cherokee adscrita al área de logística de la administración local, contra una patrulla de la Policía Bancaria.

Los policías lo auxiliaron y López Obrador afirmó, un día después, que tuvo que pagar de su bolsa los 15 mil pesos de deducible.

En el 2007 nuevamente estuvo en la mira de los medios cuando se dio a conocer que era subdirector de enlace administrativo de la Procuraduría capitalina.

Ante las acusaciones de que dicho empleo lo había conseguido a través de su padre, él aseguró que fue por mérito propio y que realizó un examen para entrar.

Durante un par de años trabajó cerca del ahora candidato de la izquierda al GDF, Miguel Ángel Mancera, con quien mantiene una relación estrecha; incluso, el ex procurador asesoró su tesis.

En el 2006, José Ramón inició su carrera en el juzgado Sexto Civil del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.

En la discreción

Andrés Manuel, el otro hijo del candidato a la Presidencia, ha asumido una labor más discreta, pero prioritaria para el abanderado de la izquierda: capacitar a la estructura que vigilará las casillas el 1o. de julio.

Mientras López Obrador recorre el país con actos públicos, su vástago de 25 años de edad visitas los estados para instruir a quienes ya han aceptado ser guardianes del voto, con meses de anticipación para que el tiempo no se agote.

Sólo en actos muy significativos para su papá lo acompaña. Como sucedió en su registro como precandidato ante el PRD, PT y Movimiento Ciudadano a principios de diciembre.

Sin embargo, el joven que atrajo la atención hace unos años por usar unos tenis Louis Vuitton mientras su padre presumía austeridad, siempre se muestra reservado. Ante la efusividad de los simpatizantes, se limita a sonreír.

La inocencia

Cuando el pequeño Jesús Ernesto acude a los mítines de su padre, muchas miradas se posan sobre él. Las formalidades de la política pasan a segundo plano, y el niño juega a mitad o atrás del templete, posa para la foto con gestos en pleno himno nacional o "roba" los instrumentos a los músicos en turno para divertirse mientras su padre expone su plan de gobierno.

Siempre acude acompañado de su madre Beatriz Gutiérrez, quien rara vez sube al templete con su esposo. Habla poco con la gente y a veces, en momentos previos a los mítines o foros, supervisa con López Obrador sus discursos.

Por Érika Hernández, Periódico Reforma, 8 de Abril del 2012

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