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Seguridad y Crimen Organizado | Enrique Peña Nieto

¿Es posible implementar como una acción de corto plazo el regreso del Ejército a los cuarteles?

Estaría sujeto a un análisis, a una planeación que partiera de un diagnóstico mucho más preciso de las condiciones de seguridad en el país. Y a partir de ahí, sin tomar decisiones muy aceleradas, evidentemente la política en materia de seguridad pública con respecto a la participación de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narcotráfico debe orientarse a que cada vez sea más el combate a estos grupos a través de una policía civil, preparada, con capacidad de fuerza, bien organizada. Y en la lucha contra el crimen organizado en general y el narcotráfico en particular debe prevalecer más el uso de la inteligencia que de la fuerza.

¿Se puede hablar de una fecha tentativa?

Difícil en este momento advertir una fecha. El objetivo sería lograr una mayor participación de las fuerzas del orden civil en el combate al crimen organizado, y yo no aceleraría este proceso, menos de manera abrupta en una decisión que partiera del escritorio sin un diagnóstico muy puntual. La presencia del Ejército se justifica plenamente en aquellos lugares donde las instituciones están debilitadas.

¿Considera necesario abrir una investigación sobre la llamada "guerra contra el narcotráfico" en el sexenio de Felipe Calderón?

Este episodio que estamos viviendo en el presente y la estrategia que ha seguido el gobierno de la República sin duda será un tema de análisis y revisión en el futuro. Pero no haría juicios anticipados; en este momento quiero quedarme con la justificación que el gobierno de la República ha puntualizado sobre el tema y la responsabilidad que ha asumido el Ejército en su participación para la seguridad nacional.

Desde la sociedad civil se sugiere crear una Comisión de la Verdad en el Congreso para investigar abusos del Ejército, ¿usted qué opina?

En esta lucha se han registrado episodios que lamentablemente han empañado el estricto respeto a los derechos humanos. Habría que hacer una valoración casuística, yo no podría hablar de esto en términos generales y de una lucha que se hubiese dado de forma abierta en contra de las garantías individuales, más bien han sido casos muy específicos, que se han polemizado, y yo le daría simplemente su justa dimensión a estos casos.

Mencione una medida, distinta a las tomadas por el actual gobierno, para reducir los niveles de violencia en el país.

Ya señalé una muy puntual que es el uso de mucha más inteligencia que de fuerza. De ahí que sugiera que la presencia disuasiva y de contención del Ejército deba ir disminuyendo gradualmente para dar lugar a una mayor presencia de fuerzas del orden civil debidamente capacitadas, en el número suficiente para que, con el uso de tecnología, se permita un combate mucho más focalizado y eficaz.

La creación de policías estatales únicas sería otro instrumento útil que hasta el momento no se ha logrado, y estoy seguro de que el tener aparatos estatales de seguridad de mayor tamaño, fuerza y con una capacitación sólida favorecería el fortalecimiento de las instituciones encargadas de perseguir al crimen organizado.

¿Cuál es su postura respecto a la legalización de las drogas?

Ha sido un tema puesto a debate a partir de sugerirse como una solución para disminuir las organizaciones del crimen organizado, dedicadas al tráfico de estupefacientes; a mí no me ha convencido esta argumentación. No comparto el que la legalización, o el autorizar el consumo de ciertas drogas de efectos no tan dañinos, pueda ser remedio a la violencia.

Además, esto difícilmente podría darse sin un acuerdo transnacional; si no se da al menos en la región, con Estados Unidos y toda América Latina, por más que se intente como una solución, hoy en día me parece inviable e impensable.

¿Pactar con el crimen organizado?

Es una expresión de algunos que en la desesperación, y con razón en algunos sectores sociales por el clima de violencia que prevalece en algunas partes del país, se llega a dar. Pero me parece inadmisible para el Estado mexicano. La ley y la justicia no se pueden pactar, simplemente se aplican. Es un papel irrenunciable del Estado.

¿Y qué opina de este fenómeno nuevo, como la aparición de un grupo en Veracruz que busca hacer justicia al margen del Estado?

En congruencia con lo que he señalado anteriormente, la aplicación de la ley y la justicia ni se pacta ni se negocia, y no debe tener excepciones. Lo mismo aplica para quienes delinquen, como para aquellos que pretenden hacer justicia por propia mano.

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